viernes, 23 de diciembre de 2011

El pueblo nunca se rinde


Desde que tengo uso de razón, me he fijado como a lo largo y ancho de la historia, y a medida que esta iba creciendo, los pueblos eran sometidos de alguna manera u otra por un poder político.

 A día de hoy, en la tremenda situación económica y social que vivimos, cuando empiezo a contar que en Canarias nos encontramos con 328.700 ciudadanos en paro (29.55% de la población), que más de 150.200 son mujeres, que casi 100.000 familias tienen a todos sus miembros familiares en paro, y que en las elecciones sale la extrema derecha, que precisamente son los que más explotan, me hace deprimirme cada vez más, y ya que, como muchos pueden decir, no soy más que un chiquillaje que no sabe lo que dice porque nunca lo ha vivido intentaré con esta entrada hacerles ver que se equivocan.
 Lanzo una pregunta, ¿qué pasaría si el lunes 26 no fuera a trabajar NADIE?, lo más probable es que el país quedara paralizado, las bolsas caerían, todo tipo de comercio establecido europeo y extra europeo con España quedaría paralizado, etc. No obstante, y cualquiera que tiene dos dedos de frente se daría cuenta, de que no son los políticos del PPSOE (como particularmente yo les llamo) los que controlan la producción agrícola, ganadera, pesquera, industrial, comercial y otro gran etcétera de este país. Fijémonos más aún aquí, en Canarias, en nuestras maravillosas islas, en las colonias… ¿qué pasaría si nadie fuera a trabajar el 26?

Como en innumerables ocasiones habré dicho hasta la saciedad, el capitalismo (como dice una canción) “es un juego bien jodido, en el que te joden si no quieres jugar”, por lo tanto, yo me quitaría el sombrero… ¡si señor!...el capitalismo es capaz de hacernos trabajar todas las horas que nos pidan a cambie de 400 míseros euros y sin que naaaaadie proteste…pobre del que lo haga. Así pues, como decía al principio a lo largo de la historia se ve como un grupo de obreros y obreras se unifican para luchar por sus deberes y por sus derechos, son apaleados por la policía, apartados socialmente, discriminados laboralmente, y muy pocos aguantan.

Desarrollemos nuestra imaginación, cojamos esos 328.700 parados y paradas de nuestras amadas islas… ¿se imaginan una manifestación de 328.700 personas para cambiar la forma de Estado? ¿378.700 personas en la calle tirándole piedras a la policía y no ramilletes de rosas? ¿se imaginan esa inmensa masa de gente tomando el Cabildo, o el Ayuntamiento, o la Delegación del Gobierno? Compañeros, eso a día de hoy si se puede hacer, otra cosa es que (y con perdón, no quiero ofender a nadie) queramos mover el culo del sillón. A mis 19 años puedo decir que ya he “movido el culo” varias veces, pues no todo es teoría. Lo único que hace falta, al igual que pasó en la Revolución Francesa de índole liberal burgués, o en la Revolución rusa de índole mas proletaria y revolucionaria, al fin y al cabo, no son más que acumulaciones de fuerzas, para que en un momento todos estallemos, y como digo el 26 no vaya NADIE a trabajar. Repito, esto no es más que una suposición.

Me considero un medio marxista-leninista, porque todavía me queda todo un mundo por leer y estudiar, y todos aquellos que me quieran llamar revolucionario (cariñosamente claro jeje), quiero que tengan en cuenta, que pese a las grandes frases revolucionarias a lo largo de la historia, creo que todos nos podemos identificar con una frase que nos hace alzarnos en armas, que nos hace perder el miedo ante ese “monstro grande y que pisa fuerte” como diría Mercedes Sosa…una máxima, que nos hace a todos los obreros y las obreras del mundo y a lo largo de la historia únicos frente a cualquier adversidad:


¡¡¡EL PUEBLO UNIDO JAMAS SERA VENCIDO!!!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Una Historia para contar


En las innumerables universidades españolas, se estudian carreras tales como Ingeniería, Arquitectura, Filosofía, Arte dramático, Medicina, Farmacia, Empresariales y un gran etcétera; no obstante, cabría destacar el papel que juega la Historia como disciplina y como ciencia, en una rivalidad constante con las ya comentadas. Recuerdo que al inicio del instituto, solía decir que me gustaba la arqueología, o el verme trabajando como un gran historiador o investigador, mientras que los demás se dedicaban a mirarme por encima del hombro como “aquel pobre que no va a llegar a ser nada en la vida”, o ”el pobre que acabará en la cola del paro”. Curiosamente la vida da muchísimas vueltas como todos lo sabemos, y casualmente todos aquellos que me miraban por encima del hombro con aires de superioridad hoy no son nada y se han quedado por el camino. Pero me gustaría centrar el tema en cómo la gente (y sobre todo gente que estudia Historia o cualquier rama de la misma) comienza la universidad con el pretexto de “yo tengo que salir de aquí con un curro asegurado”; sin embargo y desde mi punto de vista una carrera como es la de Historia, no creo que se acerque a ese pensamiento, pues la universidad para mi, y espero que para muchas generaciones venideras, sea la cuna de la enseñanza, y más concretamente que  la Historia sea la madre de las ciencias. Esto lo habremos oído innumerables veces en innumerables universidades como bien dije antes, sin embargo, ¿qué ciencia nos puede permitir comprobar hechos históricos mediante la datación? (la Arqueología, o sea, rama de la Historia), o ¿qué ciencia a día de hoy nos permite estudiar los hechos del pasado empíricamente y contrastarlos con los del día de hoy? Puede que yo peque de ignorante, pero a menos que me equivoque estoy dispuesto a que alguien, quien sea, pueda debatirme con argumentos refutados que, como hemos oído y tanto que nos sigue molestando, “la Historia no sirve para nada”. A todos aquellos profesores, a todos aquellos alumnos  y personas que nos decían que los historiadores y la Historia en sí no servíamos para nada, a día 6 de diciembre, en Canarias, en Madrid, en Galicia, y en todas partes del mundo se estudia la Historia como una de las disciplinas más importantes jamás dadas, pues ésta es la que nos enseña a aprender de los errores del pasado, para que en el presente se apliquen y el día de mañana tengamos un futuro que todos deseamos. Si compañeros, si alumnos, si profesores, si amigos, amigas, vecinos y desconocidos, yo estudio Historia, y la estudio porque me gusta, porque me aporta cosas que jamás había pensado que me podrían producir los estudios, porque te formas, porque conoces nuevo mundo, porque debates con tus compañeros en sangrientas batallas mentales y debates políticos argumentados (a veces si, a veces no, hay que admitirlo) en los que antes ni siquiera podía uno abrir la boca pues lo tomaban por “aquel que nunca se caya”. Si, la Historia es eso, es el continuo debate, la continua discusión, el desenmascarar a los grandes líderes que durante años torturaron y mataron a millones de personas, en resumen, la Historia, ante todo es amor…amor al pensamiento, amor al conocimiento y para mi personalmente amor a la verdad.